
A Diego
En el sueño tengo unos zapatos de taco altísimos y no puedo caminar con ellos. Ando torpemente por un pasillo angosto, agarrándome de las paredes para no caerme. Cuando llego al final, es de noche y él está sentado en el suelo, en un lugar enorme cubierto de piedras. Se levanta y viene hacia mí, me saca los zapatos y los deja a un costado. Entonces lo abrazo fuerte un rato largo, un poco agradeciendo pero mucho más porque sé que su dolor no es un sueño y porque no encuentro otra manera de acompañar tanta tristeza.
2 comentarios:
:)
qué lindo es cuando sonreís... :)
besos
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