miércoles, 28 de enero de 2009

Santa Ritas para mí


Ayer pasé por esa cuadra. La peatonal vestida de santa ritas florecidas. La cuadra más hermosa de Córdoba, que unía tu casa con la mía.

Hacía mucho que no caminaba por ahí. La esquivé durante tanto tiempo sin querer o queriendo, con miedo de volver a sentir esa ternura, esa puntada en la panza, tanto silencio.

Como a mí me gustaba acompañarte cuando te ibas, vos caminabas conmigo desde tu casa retribuyéndome el gesto sin que te lo pida. Te colgabas mi bolso de jirafas repleto de libros en tu hombro, o sostenías el paraguas, o me ayudabas a saltar el agua del cordón de la vereda. Hubiera dado cualquier cosa por caminar de la mano con vos bajo esas pérgolas que sostenían un cielo de flores. A veces nos mirábamos de reojo, sin decirnos nada. Nos despedíamos despacito al llegar a Belgrano. Me dabas un beso. Yo me iba pensando en vos, siempre.

Volví a pasar, ahora que se que estás muy lejos, que esa cuadra es solamente mía, sin posibilidades de encontrarte. Y ahí estaba la ternura de ese amor inexpresable, la puntada en la panza, tantos recuerdos juntos.

Y estaban las santa ritas, todas para mí, lindas como siempre.

N. de la R.: Santa Rita es el nombre vulgar de la Bougainvillea spp, una enredadera que florece en primavera, verano y hasta principios del otoño, con unas flores de colores variables.

martes, 27 de enero de 2009

El poeta inesperado

En el lugar menos pensado para encontrar un poeta, lo encontré.
Mi notebook andaba con un problemita con la conexión inalámbrica asi que la llevé al service. Mientras el técnico me explicaba que en realidad todo se debía a que la naba (o sea, yo) había desactivado el dispositivo con Fn F11 y que era una cosa muy simple de arreglar, aparece al lado un señor mayor, con dos bolsas en la mano y preguntando por "la chica que atiende siempre en el mostrador de al lado".
Mientras la esperaba miró asombrado mi compu, y como le pareció "casi tan linda como yo" me prometió un soneto porque él era un poeta que había escrito muchos libros. Yo pensé que me lo iba a recitar, pero justo llegó la señorita esperada y se puso a hablar con ella. Mientras tanto, el técnico terminó de explicarme las obviedades tan desconocidas por mí y entonces apagué la máquina agradeciendo y dispuesta a partir.
El se dio vuelta y me dijo:
"Bueno, ahora te voy a escribir el soneto".
"En la computadora?" pregunté yo.
"Y claro, dónde querés que te lo escriba?"
Le preparé el archivo de word en blanco ante la mirada atenta de los vendedores que sonreían como sabiendo todo. Y ahí nomás se puso a escribir.
Y mientras me hablaba de lo indefinible que es la vida, de que lo único que nos separa de los demás es que no nos conocemos y que eso se soluciona simplemente conversando, del fragmento en inglés de Edgar Allan Poe que se aprendió de memoria, de cuando conoció en persona a Krishnamurti, de Oscar Wilde y su experiencia en la cárcel, de los maridos celosos aunque digan lo contrario y de que yo tenía que tener un hijo, entre tantas otras cosas, me escribió el soneto.
Después me regaló una de las paltas que tenía en su bolso junto con un montón de frutas que según él eran el secreto de su larga y saludable vida. Eso y hacer muchos regalos.
Salí del negocio de informática un poco confundida. Me iba con una palta, un soneto y una inmensa sonrisa.
Después de eso el día no podía ser más que hermoso.

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Acá va

Para Cecilia, que se exilia en la vigilia del amor...

Un buen dia entendí que tu mirada
era lo justo para amar la Tierra.
Para saber que el hombre no es la guerra,
ni el pájaro una fábula sagrada.

Entendí que en tu piel acariciada
se marcaba mi ardor como una yerra,
y que el alma, madera para sierra,
te hacía su vivienda ilusionada.

Llevo el sol en la sangre, mientras tanto,
porque vas componiéndome lo mío
cosiendo hombre con pájaro en el canto.

Y si el mundo es hostil y a veces frío,
yo se bien que entretanto, por tu encanto,
llevo el sol en la sangre, como un río...

Gracias Julio Requena, poeta.

martes, 20 de enero de 2009

Dos que se quieren

Está sentado en la vereda. El bastón, apoyado unos metros más allá. Entonces llega ella desde adentro de la casa, ella que parece ser su nieta, que podría ser... Le ofrece un sanguchito. El dice que sí. Ella se sienta cerquita, le acaricia el brazo. Miran la gente pasar y conversan, mucho, animadamente. Se ríen. De vez en cuando ella le toca el brazo mientras él come despacito.

Yo los miro desde el auto estacionado.

Pienso que de ese amor debe estar hecha la vida.

martes, 13 de enero de 2009

El Aviso

(historias verdaderas)

Te avisé que me iba.

Lavé la ropa, la planché. Descongelé la heladera. Hice las compras. Pagué las cuentas.

Llevé a Paula al médico. Le enseñé a dejar los pañales.

Volví a usar la bici en lugar del auto que me habías regalado.

No te di ese beso que esperabas.

Dejé de sonreír.

Y cuando fueron las 6, me alcanzó una mochila para llevarme lo único realmente mío que había en esa casa, en la que todo fue y sería completamente tuyo.

Mientras cerraba la puerta sentía cómo la casa se derrumbaba detras de mí, los pedazos caían, sólo quedaba polvo.

viernes, 2 de enero de 2009

Algo es algo

Charla con Fzzz

Ce: contame del oculista
Fzzz: estoy 10/10 de los dos ojos
Ce: eso es bueno?
Fzzz: si, es visión total
Ce: buenísimo
Fzzz: puedo ver hasta un cachito del futuro con esa visión
Ce: si?
Fzzz: pero sólo un par de segundos...
Fzzz: algo es algo...