viernes, 26 de diciembre de 2008

Regalo de Navidad

Vengo buscando sus libros desde hace mucho tiempo. Agotados, agotados, agotados. Las librerías de Córdoba no los tienen, las cadenas de librerías no los tienen… tanto libro de autoayuda, tanta novela barata dando vuelta y los libros de Sam Shepard agotados.

Pero en Navidad pasan cosas inexplicables y una bolsita con mi nombre al pie del arbolito tenía en su interior Luna Halcón, un libro chiquito, medio amarillento, rescatado de la estantería de una librería rosarina en la que estaba desde hacía mucho tiempo, sin que nadie pregunte por él.

Ahora está conmigo. Cuentos y poemas de Sam Shepard, que uno lee pensando en el lejano oeste norteamericano, en esa soledad de aire caliente, bolas de pasto llevadas por el viento y cowboys escupiendo al piso y enfrentando su destino. Historias oscuras, profundas, con mucha vida encima.

Me lo regalaron. De tan lindo me parece que Papá Noel en persona lo dejó en el arbolito, sin ayudante ni nada. Y no sé qué alegría es más grande, si la de leer al fin el libro deseado o la de saber que hay alguien que me conoce así de tanto.

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Y ya que sus libros están agotados...

Quién iba a decir
Quién iba a decir que los ingleses conquistarían nuestra música. Quién iba a decir que nuestra música conquistaría el mundo. Quién iba a decir que África conquistaría América. Quién iba a decir que los indios conquistarían a los franceses. Quién iba a decir que Brecht conquistaría la cabeza de Dylan. Quién iba a decir que el tiempo estaba de nuestro lado.

Sam Shepard